FINANCIERO BANCARIO / por Miguel Gallardo Guerra
En la práctica, uno de los principales errores en materia de cumplimiento es asumir que los hallazgos detectados en auditorías en materia de Prevención de Lavado de Dinero y Financiamiento al Terrorismo (PLD/FT) son incidentales o de carácter menor. Sin embargo, la experiencia demuestra que ciertas deficiencias se repiten con frecuencia y, cuando no se atienden oportunamente, pueden escalar a riesgos regulatorios relevantes.
Identificar estos patrones resulta fundamental para fortalecer el sistema de prevención antes de que intervenga la autoridad supervisora.
Debilidades estructurales más frecuentes.
Entre los hallazgos que con mayor recurrencia se observan en auditorías técnicas en materia de PLD/FT se encuentran los siguientes:
- Metodologías de evaluación de riesgos desactualizadas o sin evidencia formal de aprobación o revisión de los resultados de su implementación por parte del órgano competente.
- Desalineación entre la evaluación de Enfoque Basado en Riesgos documentada y la operación real de la entidad.
- Expedientes de identificación y conocimiento del cliente con omisiones relevantes, inconsistencias documentales o falta de actualización atendiendo al Grado de Riesgo asignado.
- Falta de trazabilidad entre las alertas generadas, el análisis realizado y la determinación adoptada.
- Programas de trabajo genéricos que no empatan con el Grado de Riesgo del Sujeto Obligado y de sus clientes, así como con los productos y servicios que ofrece.
- Ausencia de seguimiento documentado a los hallazgos y las recomendaciones formulados en auditorías previas.
Estas deficiencias no necesariamente implican, por sí mismas, incumplimientos graves; no obstante, su acumulación evidencia debilidades en el diseño o en la implementación efectiva del sistema de control interno en materia de PLD/FT.
El riesgo de normalizar las deficiencias.
Uno de los factores que incrementa la exposición regulatoria es la normalización de prácticas deficientes bajo el argumento de que “siempre se ha operado así” o de que “no ha habido observaciones previas”.
La supervisión en materia de PLD/FT ha evolucionado hacia un análisis más profundo de la efectividad real del cumplimiento de los Sujetos Obligados, privilegiando la coherencia entre manuales, metodología, operación y evidencia documental. En este contexto, las deficiencias reiteradas o no atendidas pueden detonar requerimientos adicionales de información, observaciones formales e incluso un mayor nivel de escrutinio por parte de la autoridad supervisora.
Asimismo, la falta de implementación oportuna de acciones correctivas puede interpretarse como una debilidad en el gobierno corporativo y en la cultura de cumplimiento de la entidad.
Importancia de la detección oportuna.
Una auditoría robusta no solo identifica incumplimientos normativos, sino que permite detectar debilidades estructurales antes de que se traduzcan en contingencias regulatorias. El verdadero valor de la auditoría radica en su capacidad para evaluar la efectividad del cumplimiento, identificar vulnerabilidades recurrentes y proponer mejoras sustantivas alineadas al Grado de Riesgo de la entidad.
Atender oportunamente los hallazgos y recomendaciones, así como documentar adecuadamente las acciones correctivas implementadas, fortalece el sistema PLD/FT y reduce significativamente la probabilidad de observaciones por parte de la autoridad.
Conclusión.
Las auditorías PLD/FT no deben limitarse a confirmar el cumplimiento formal de políticas y procedimientos. Constituyen una herramienta estratégica para identificar debilidades estructurales, fortalecer controles y anticipar riesgos regulatorios.
Una revisión técnica, independiente y sustentada permite no solo cumplir con una obligación regulatoria, sino consolidar una línea de defensa efectiva frente a escenarios de supervisión y contingencias mayores.

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